Hoy hablaremos un poco de las empresas de telecomunicaciones. Un insulto en toda regla para los ciudadanos españoles, que elevan al primer lugar del ranking de los servicios más pésimos y que registran mayor número de quejas.
Si usted tiene un servicio telefónico a la medida de sus posibilidades, es un afortunado al que le recomendamos que no mueva nada y deje todo tal cual, porque si le va mal que dios, o la deidad correspondiente, le coja confesado.
Fue ya durante el Gobierno de Aznar, allá por 1996, cuando la Telefónica, esa empresa pública española, con sus más o sus menos de cara al ciudadano pero funcionando medio bien, es puesta en liza para ser privatizada.
Curiosamente, una casualidad seguramente, quede claro, cayó en manos de un amigo del colegio, Juan Villalonga. Aznar solo podía tener amigos colegiales a su nivel como comprenderán, personajes VIP que de la noche a la mañana aparecen por arte de Birlibirloque y se marchan con los bolsillos repletos de billetes de a millón.
ENDESA, por ejemplo, fue privatizada por este personaje de bigote ridículo y hasta el día de hoy la electricidad ha subido un 80%. Se la malvendemos a alguien, no salimos beneficiados y encima nos cuesta el dinero. Nadie ha protestado aún por ello.
O por ejemplo la TABACALERA, que casi regaló a su amiguete Alierta y tras ello se dedicó a subir los impuestos al tabaco.
Telefónica, al ser una empresa pública, tenía vocación de servicio al ciudadano. Si era bien gestionada, lógicamente aportaba sus beneficios en pro de la ciudadanía y era esta misma a través de sus circuitos legales la que hacía posible que el servicio fuese mejorando.
Pero al ser privatizada todo esto cambió.
Si es de manos privadas solo tiene un objetivo: ganar dinero, el servicio prestado al ciudadano le da exactamente igual. Después profundizaremos en ello.
Ese mismo año, 1996, otra empresa pública dedicada a las telecomunicaciones es privatizada igualmente, Retevisión, empresa a la que todo bicho viviente parecido a una piraña que se le ha acercado, le ha pegado su correspondiente bocado en metálico.
Retevisión fue comprada por Servicóm, empresa catalana proveedora de servicios IP, que luego fue comprada por Iddeo, que luego fue adquirida por Amena, que luego fue comprada por Auna, que luego fue vendía a Wanadoo, que luego fue comprada por France Telecom y hoy es Orange España. Una sucesión de compras y ventas, de especulaciones, de trajines de una empresa pública que pagamos todos, que solo han podido llenar los bolsillos de las pirañas neo liberales salvajes.
Ténganlo claro, este es el objetivo de las privatizaciones que nos venden como la panacea para hacer posible un estímulo económico que se revela como ficticio: el político gana con la privatización, sus familiares y amigos son los destinatarios de estas empresas públicas y sus beneficios, como se ha demostrado permanentemente, el ciudadano pierde siempre, en calidad y en servicio.
Ahora van a por la Sanidad y la Educación públicas.
La liberalización del sector de las telecos no es tal. No hay competencia entre ellas, tan solo se reparten un pastel. Por eso usted como cliente le da igual, saben que tiene una porción de la tarta asegurada, no crean puestos de trabajo dentro del país, (en realidad lo crean en países en vías de desarrollo porque les sale más barato), y si deciden ganar más dinero no lo harán por competir, sino por engañarle. Veamos un cuadro bastante ilustrativo:
FUENTE: RECLAMACIÓN a OPERADORES.com
Como pueden comprobar se equivocan muy a menudo, pero curiosamente siempre a favor de ellos y cada año van a más.
¿Qué hace nuestro Gobierno?, (sea este o el anterior, me da igual).
Sencillamente nada. Las telecos son parte de los lobbies de poder, excelentes agencias de colocación de políticos no activos y sus familiares y los ciudadanos les importamos un bledo, tan solo tienen que convencernos cada cuatro años, no ya a que loes votemos a ellos, sino a convencernos de que los otros son más malos.
¿Y Dónde tributan estas grandes telecos?
Otra pregunta interesante, porque parece que solo tributan 1/3 de lo que facturan. Es decir, empresas públicas españolas que revertían beneficios e impuestos en el país, que pasan a manos privadas que se quedan con el beneficio y los tributos no son efectuados en España.
Sigan con las privatizaciones. Sigan.